MIEDO COMO MOTOR DE AVANCE
- 19 jun
- 2 min de lectura

Ya sabes que mi exmperiencia con el cáncer me trajo mucha consciencia, de nuevo de ella descubrí la energía positiva del miedo. Lo descubrí porque, cuanto más miedo sentía, más me movía para crear herramientas que me devolvieran la calma o más buscaba la manera de salir de donde estaba.
El miedo tiene fama de ser algo "malo" , pero yo no comparto esta idea al 100%. Para mí hay que diferenciar entre dos tipos:
El que te paraliza, y no te deja hacer nada.
El que te lleva a la acción.
Si puedes reconocerlos podrás usarlos según lo necesites.
Y no es que el miedo paralizante no sirva; en el mundo animal, "hacerse el muerto" (quedarse paralizado) les salva de ser devorados en muchas ocasiones. Sin embargo, usar una y otra vez esta energía te limitará en tu día a día cada vez más.
Todo en esta vida tiene un "para qué". Las emociones son una de ellas: nada es casual, nada pasa porque sí y nada llega a tu vida para hacerte daño. Muchos de los miedos que están en nosotros son aprendidos de una generación a otra, y la mayoria de las veces ni siquiera lo hemos experimentado.
La ley de la polaridad establece que todo en el universo tiene dos polos opuestos o aspectos duales (como luz y oscuridad, frío y calor, amor y odio), pero lo que realmente dice esta ley es que estos opuestos no son entidades separadas, sino la misma cosa en diferentes grados de intensidad. La clave es que, al ser un mismo espectro, los opuestos pueden transformarse el uno en el otro: el frío puede calentarse y el odio puede convertirse en amor simplemente cambiando la vibración o el grado
Y con esta ley podemos entender porque te digo que hay dos tipos de miedo, porque la energía es la misma solo que la vibración es diferente ¿puedes verlo?.
Te invito a que busques una situación en la que hayas pasado mucho miedo: ¿qué está pasando?, ¿te recuerda a alguna experiencia ya vivida donde lo pasaste mal?, si es asi ¿fue en tu infancia?
Una vez que lo hayas reconocido, pasa a la segunda acción: ¿qué quieres hacer con esto?, ¿quieres huir o quieres hacerle frente?.
No importa lo que elijas, lo que importa es lo qué sucede en tu vida con la decisión que has tomado, cómo te sientes y plantearte si quieres cambiar de opción.
Todo esto puedes hacerlo. Sé que cuesta —yo lo he vivido y lo vivo muchas veces también—pero la práctica que te he compartido se ha convertido en un sistema automático que me permite usar el miedo según lo necesite.
¡Valiente no es quien no tiene miedo; valiente es aquel que, aun con miedo, sigue adelante!
Te abrazo.


