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EL DEMONIO NO SIEMPRE ESTUVO FUERA

  • 24 ago
  • 3 min de lectura

Hoy me gustaría profundizar contigo en el origen de la palabra demonio, con la intención de que junt@s podamos ir transformando lo que está establecido en nosotros como verdad. Como ya te he contado otras veces, todo empieza dentro de un@ mism@; no hay una sola verdad, hay tantas verdades como personas hay en este mundo. Imagínate lo que hemos creído hasta ahora.

Por mi experiencia personal no puedo estar más de acuerdo en lo que el Dr. Bach decía que:

" la "ignorancia" no es falta de cultura, sino el desconocimiento o el rechazo de la verdad de nuestra propia alma y de las leyes de la naturaleza"

Mi madre solía decir que «la ignorancia es la hermana de la malicia», y es que, si nos quedamos solo con lo que nos han contado…… mal vamos.

Creo que ya te lo he dicho otras veces, pero en mis procesos de transformación e indagación siempre recurro a la etimología de las palabras, porque no creo que las palabras se crearan solas. Nuestros antepasados las crearon y, evidentemente, las crearon desde lo que vivieron. Otra cosa es cómo una palabra ha evolucionado para manipular, controlar y aterrorizar a las masas. La información está a tu alcance; eres tú quien tiene que elegir buscar qué hay más allá de lo que te han enseñado.

Bueno, que me despisto, estaba hablando de la etimología de la palabra demonio, y aquí te la comparto.

Es una palabra que proviene del griego antiguo δαίμων (daímōn), que originalmente no significaba necesariamente «ser maligno».

En el mundo griego, un daímōn podía ser un espíritu, una fuerza, una presencia o un poder que intervenía entre lo humano y lo divino. ¿Qué te parece?

Con el paso del tiempo, especialmente a través de la tradición cristiana, la palabra fue adquiriendo una connotación negativa hasta llegar al significado que hoy conocemos como:

«Un ser maligno que está fuera de nosotros, que nos tienta y que intenta llevarnos hacia el mal».

¿No te suena esto un poco a cuento chino? ¿Algo que fuera de ti te tienta y te lleva por el mal camino? Pero si tú eres un/a adult@, responsable y dueñ@ de tu vida, ¿quién te va a llevar por donde tú no quieras ir?

Quizá podríamos reconocer que dentro de nosotr@s escondemos:

·        Una rabia que no nos permitimos sentir.

·        Una envidia que nos avergüenza.

·        Un miedo que intentamos negar.

·        Una necesidad de reconocimiento.

·        El deseo de controlar.

·        Culpa o celos.

·        La necesidad de tener razón.

·        Resentimiento o la sensación de no ser suficientes.

Y quizá todo esto que lo establecido no me permite expresar o reconocer, y que necesita ser visto, elegimos ponerlo fuera; elegimos decir «es que actué así porque este o aquella me llevaron a hacerlo» ……… Ufff, cuento chino otra vez. Si el demonio no existe fuera, el «otro» tampoco, y mucho menos es responsable de tus actos. De nuevo, mi experiencia y trabajo personal me invitan a compartir contigo que esto es un mecanismo desarrollado en la infancia para no ser «regañados» por nuestros padres, que podríamos traducirlo como «no ser excluido de la manada» o «no ser repudiad@».

Y te cuento esto para que, cuando te sientas preparad@, dejes de mirar fuera, de culpar a los de fuera, y mires hacia dentro, mires tu envidia, tu necesidad de reconocimiento, tu culpa, y lo transformes a través de la responsabilidad (que no culpa) en Amor.

Y cuando hablo de amor no hablo de un amor de Disney; hablo de decir: «Sí, tengo envidia de que mi amiga cobre más que yo», «Sí, me da rabia que las cosas no se hagan como yo quiero», «Sí, no quiero dejar de trabajar porque quiero jubilarme a los 50», y verás que una vez reconocido todo eso se va disolviendo, eso se llama amor.

Y esto te lo dejo para otro post, o quizá para una sesión contigo, pero quiero que sepas que esto que no quieres reconocer en ti, en un porcentaje bastante alto, es lo que Bach llamó limitación y está asociado con tu temperamento y tu tipología de personalidad, y todo se puede llevar a la virtud, y ahí es donde se crea la alquimia, la transformación, tu camino iniciático……. Para ello necesitas conocimiento, que etimológicamente significa:


«Acción y resultado de llegar a saber algo por completo».

 

Deja de creer en demonios y empieza a creer en ti.


¡Feliz día!


 
 

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