Sanación Emocional: Transformando Heridas del Pasado
Actualizado: 17 ago

Entendiendo Nuestras Heridas
A lo largo de nuestra vida, acumulamos heridas emocionales. Estas heridas, que a menudo permanecen ocultas en nuestro inconsciente, influyen en nuestra forma de actuar. ¿Te has preguntado alguna vez cómo se desarrollan estas heridas?
Durante la infancia, vivimos experiencias que, desde la perspectiva de un niño, son difíciles de entender. Sin la capacidad de procesar estas vivencias, guardamos sus consecuencias en un cajón llamado inconsciente. Este acto de "guardar" no significa que lo vivido se borre. Al contrario, esos eventos se repetirán de alguna manera hasta que sean vistos y sanados.
Ejemplos Cotidianos de Heridas
Imagina que durante tu infancia, buscabas la aprobación de uno de tus padres. Hiciste todo lo posible para demostrar tu valía, pero, debido a sus propias heridas, ellos no pudieron brindarte ese reconocimiento. Años después, te conviertes en una persona exitosa y responsable, pero en lo más profundo de ti, esa herida sigue abierta.
Un día, en tu trabajo o en tus relaciones personales, alguien hará un comentario que activará esa herida. Sin darte cuenta, te verás luchando por demostrar tu valía, como lo hacías de niño. Pero lo harás desde la energía de ese niño que buscaba la mirada de su figura importante. En lugar de utilizar tus recursos de adulto, recurrirás a las herramientas infantiles del niño indefenso que vivió el rechazo.
Reconociendo la Herida
Si logras ver no solo lo que el otro te ha hecho, sino también el momento en que viviste la falta de reconocimiento, podrás detener el ciclo del dolor. Activarás a tu adulto responsable, quien sabe que solo necesita demostrar su valía a sí mismo.
Al hacerlo, dejarás de lado al mensajero que ha abierto la herida. Gestionarás la situación desde una perspectiva adulta. Esto disminuirá la energía infantil de frustración y miedo, dando paso a la energía adulta de responsabilidad y seguridad. Así, podrás resolver el conflicto de forma efectiva y rápida.
La Importancia de Cerrar Ciclos
Es fundamental que reconozcas esa herida oculta en ti. Al hacerlo, dejará de doler. Al asumir la responsabilidad de ella como adulto, cerrarás un ciclo que quedó abierto durante tu infancia. Las heridas están para ser vistas y se repetirán de diversas formas hasta que las reconozcamos y las cerremos.
Este proceso te permitirá evolucionar y encontrarte realmente con la persona que eres, no con el niño herido que no supo gestionar su dolor. Las heridas de la vida no son lineales, sino espirales. Esto significa que revivirás lo que no superaste en tu infancia, no para hacerte daño, sino para que puedas vivir plenamente.
Evolución Personal
A esto se le llama evolución. Lo que no se resolvió en su momento aparecerá una y otra vez para que puedas avanzar. No retroceder es el objetivo. Cada vez que enfrentas una herida, tienes la oportunidad de crecer y sanar.
La Terapia Floral Evolutiva
La terapia floral evolutiva puede ser una herramienta poderosa en este proceso. A través de ella, puedes transformar tus limitaciones y tomar responsabilidad por tu bienestar. Esta práctica te ayuda a vivir una vida más plena y consciente.
Recuerda, cada herida es una oportunidad para aprender y crecer. Al reconocerlas y sanarlas, te acercas más a tu verdadero yo. La sanación emocional es un viaje, y cada paso cuenta.
¡Feliz día!


