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Cómo funcionan las heridas

  • 11 jul
  • 3 min de lectura

A lo largo de nuestra vida, a través de las experiencias que vamos viviendo, generamos heridas que se quedan acumuladas en nuestro inconsciente.

Estas heridas no vistas nos llevan a actuar de una forma determinada y te explico cómo se desarrollan.

Durante la infancia vivimos cosas que, vistas desde el enfoque de un niñ@, no se pueden entender y en la mayoría de los casos no podemos digerir, al no tener una consciencia desarrolada, para poder sobrevivir, guardamos en un cajón, conocido como inconsciente, las consecuencias vividas.

El hecho de guardarlas para poder continuar, no significa que el hecho experimentado se borre, sino que de una manera u otra este hecho se repetirá para poder ser visto y sanado.

¿Cómo aparece? en nuestro cotidiano, te pongo un ejemplo.

Durante tu infancia has vivido una experiencia con una de tus figuras importantes, padre o madre, por ejemplo, querer demostrarle lo que vales, harás todo lo posible para recibir de él este reconocimiento, pero seguramente, por su propias heridas, tu padre o madre no podrán hacerlo y durante muchos años esperarás recibir eso por lo que te estás esforzando, en este caso, el reconocimiento de tu valía.

Como te quedaste en la búsqueda, la herida se guardará esperando ser resuelta. Pasan lo años y te conviertes en una persona exitosa, responsable y capaz de hacer cualquier cosa que te propongas, pero en lo más oculto de ti mism@ esa herida sigue abierta, asi que un día en tu trabajo o en tus relaciones personales llegará una persona que, a través de un comentario o una actitud activará esa herida, como no la puedes ver, lucharás con uñas y dientes para demostrarle a esa persona, como hacías con tu padre o madre, lo que vales, pero lo harás desde la energía de ese niñ@ que buscaba una y otra vez la mirada de su mayor, y evidentemente no usarás tus recursos de adulto conocedor de sus capacidades, sino las herramientas infantiles del niño indefenso e inexperto que vivió durante años el rechazo de su papá o mamá.

Si eres capaz de poder ver, no lo que el otro te haya hecho, sino en qué momento de tu vida viviste la falta de reconocimiento de tu figura importante, detendrás la rueda del dolor vivido y activarás a tu adult@ responsable que sabe que al unico al que tiene que demostrar su valía es así mismo.

Además, dejarás al mensajero que te ha abierto la herida, el que te ha "hecho algo", a un lado, para gestionar esa situación desde una mirada adulta, bajará la energía infantil de frustración, incapacidad o miedo y aparecerá la energía adulta de responsabilidad y seguridad ante el hecho ocurrido resolviéndolo de forma efectiva y rápida.

Pero no solamente eso, quiero que sepas que esa herida oculta en tí dejará de doler, al reconocerla y hacerte cargo de ella como adulto cerrará un ciclo que quedó abierto durante tu infancia.

Las heridas están para ser vistas, y se repetirán una y otra vez de distintas formas para que puedas verlas y cerrarlas, consiguiendo así evolucionar y encontrarte realmente con la persona que eres, no con el/la niñ@ herida que no supo gestionar la situación vivida durante años.

Las heridas de la vida no son lineales sino espirales, esto quiere decir que vivirás una y otra vez aquello que no superaste en tu infancia, no para hacer mal, sino para que puedas vivir la vida plenamente.

A esto se le llama evolución, aquello que no se haya resuelto en su momento aparecerá una y otra vez para que puedas avanzar, no retroceder.


¡Feliz día!


 
 

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